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Adolesciendo

19.2.17

Sóc jo mateixa quan esclata
la força adolescent.
(Clementina Alderiu)

tendrás que aprender a leer silencios
y a palpar las esquinas hirientes de mi cuerpo,
invisible,
áspero,
etéreo,
intangible.

tendrás que esperar a que me broten las palabras
y adivinar cada figura retórica de mis labios,
herméticos,
cálidos,
discretos,
sintéticos.

tendrás que robarle paciencia a la luna
y sumergir tus dedos en la maraña que es mi mente,
espesa,
enrevesada,
atenta,
dispersa.

Londres; enero agónico; 2017

17 y/o manifesto

3.1.17

being yourself and growing up into the person you want to become is going to hurt a bunch of people. but maybe it's for the best. maybe you owe it to yourself

it hasn't happened just yet but eventually you'll learn to love every hair, every pimple, every stretch mark, every pound and every cell in your body

change is painful but it's also necessary. it will stop stinging and hurting one day

people don't love the same way you do. you need to learn that just because their love is expressed in a language you still don't really understand, it doesn't mean the love is not there

time doesn't exist, but clocks do. try to seize every second the clock ticks

also remember that it's completely legitimate for you to waste a little time and to stay home crying, or worrying too much, or panicking, or overthinking

it's okay to be angry. you've been angry for a while now and you'll still be for quite a big amount of time

slowly you'll grow your own self-esteem so that you don't take every bit of attention the others grant you as an essential requisite for your survival

there are several rare, amazing people in this world and you've already encountered a few of them. please don't ever miss the change of exchanging some words or a smile or the mutual awareness that you both exist in your own particular ways. grasp them. internalize them. love them and let them love you. and, when the time comes, say goodbye and let them go


Podéis ver lo que escribí cuando mis dieciséis años se extinguían y estaba en vísperas de los diecisiete aquí.

Ah, y sí, este es otro de los innumerables intentos de retomar el blog y de ser constante en ello. A ver si este 2017 lo consigo.

Journal: primavera significa tragedia (2016)

25.8.16

27 de febrero · intususcepción (n. f.): modo de crecer los seres orgánicos por los elementos que asimilan interiormente, a diferencia de los inorgánicos, que sólo crecen por yuxtaposición

Es curioso cómo un concepto tan técnico puede aplicarse con tanta precisión a lo metafísico de mi proceso de relación y crecimiento con la realidad. Observo y vivisecciono todo aquello que veo y recuerdo. Condenso a los demás dentro de mi propia forma de ser. Fusiono retazos de los demás en mí. (...) Pero hace tiempo ya que dejé de distinguir entre sangrar y escribir.

29 de febrero · F. habló de la guerra civil, de la represión y de Federico García Lorca. Mientras hablaba de él, sus ojos se enrojecieron. Se emocionó. Y yo me quedé sin palabras.

4 de marzo · (...) me dijo que eso era poesía pura. Acabó de leer y volvió a elogiar mi forma de escribir. G. sugirió aplaudir a causa de ello. Y lo hicieron. M. y otros me miraron. Sonreí. Me morí de vergüenza. Pero me gustó. (...) Fue una clase bonita y trágica. Como la historia. Como la poesía.

18 de marzo · Nos despedimos sin decir adiós. A veces somos (o soy) sólo un oxímoron.

28 de marzo · Habló de príncipes azules que siempre engañan, según confirmó por experiencia propia, de nosotros, las nuevas generaciones, y la porquería de país que nos legan, de su primera novia. (...) Me gusta cuando habla porque me mira a los ojos.

9 de mayo ·  (...) admiro a quien sepa regarse a sí mismo, a quien no viva regido y dominado por la sed hacia el agua ajena. admiro a quien sepa conrear su existencia sin pretender que sean los demás quienes estimulen el jardín que llevan dentro.

Journal #4: 2015

27.2.16

Acumular retazos de melancolía. Retratar personas etéreas. Cumplir diecisiete años. Documentar ataques de ansiedad y otros de risa. Transcribir diálogos, miradas y roces.

En eso consistieron los últimos cuatro meses de 2015 y de esta forma aspiré a reproducir en papel lo inefable.


septiembre

21.09.15 Y entonces recordé ese día en las escaleras, sentadas las dos. (...) Ah, y soy imbécil. Por no disfrutar y aprovechar las personas. El tiempo. Los momentos. Los instantes que se convierten, trágicamente, en recuerdos.

25.09.15 Sus ojos tenían vestigios de miel, de algo dulce y espeso y duradero. De algo que está ahí. Vivo. (...) Hoy llegó la carta de E. Me hizo pensar en cómo soy, cómo me ven los demás, cómo creen que soy y cómo me dejo ver. (...) No quiero perderla.


octubre

13.10.15 "Estáis efervescientes de emociones, ¿o no?"

19.10.15 please don't expect others to express their feelings the way you do. stop wishing people loved you just because and start doing things you'll be loved and remembered and thanked for.

28.10.15 Ojalá no dependiera tanto de lo intangible, de lo efímero, de lo vulnerable. Porque al final es eso en lo que me convierto. (...) Te encuentras con humanos tan increíbles que te da por pensar si alguna vez yo seré tan inconcebiblemente digna de admirar. 


noviembre

01.11.15 you should have known that I don't do well at creating bonds. you should have noticed that I always fail at keeping connections alive. you should have seen that I sacrificed everything I had with every word I said.

26.11.15 Casi sin darme cuenta, estuvimos veinte minutos hablando. Es tan inteligente y sabe tanto que me da miedo quedar en ridículo o parecer una ignorante o no poder expresar todo lo que sé y pienso y siento.

30.11.15 Odio cridar l'atenció i el que més m'incomoda és destacar, però em fa pànic la mediocritat, de la mateixa manera que me'n fa, paradoxalment, l'èxit.


diciembre

02.12.15 M cree que una imagen vale más que mil palabras. Dice que prefiere un ramo de rosas antes que un poema. C y yo no, nos quedamos con el poema. "Las rosas se mueren", digo. (...) Formula una pregunta que acaba por convertirse en una afirmación: "lo estás pasando mal". Me tiembla el cuerpo y me palpitan los músculos de la cara. Siento que voy a llorar. Maldita ansiedad. (...) Después me pregunta por T. Que si nos hemos distanciado. Le digo que no. Pregunta si se ha distanciado. No, respondo de nuevo, que la que se distanció fui yo. Dice que está de acuerdo. Le pregunto si se me nota. "¿Que le querías dar un puñetazo en la cara? Sí", dice. Dice que está bien que me distancie si eso me hace sentir mejor. 

03.12.15 En clase luché contra las lágrimas y la ansiedad toda la hora. (...) Intenté respirar. No lo pude evitar. Me aterra pensar en cuánta gente de clase me vio y lo que habrán imaginado o visto o creído de mí.

17.12.15 El paso del tiempo me araña las costillas por dentro.

21.12.15 Es raro cuando me llama por mi nombre completo. Es como si ella no fuera ella y eso provocara que yo no fuese yo. (...) Hablamos. Me dijo si ayer había visto el proceso electoral. Me dijo que me veía como politóloga. Es un bonito cumplido. 

Propósitos para 2016

20.2.16

(sí, con dos meses de retraso)

Si tienes algo que decir, dilo. Es hora de que seas tú quien hable y no tu ansiedad, tu timidez o tu extrema introversión.

Vive con pasión. Sé que sientes, piensas, crees, escribes y reflexionas con intensidad. Tal vez sea hora de exteriorizar la pasión no tan silenciosa que albergas dentro.

Absórbelo todo y a todos. Memoriza, recuerda, aprende, disfruta, aprovecha y empápate de cada momento y de cada persona. Nada es permanente y hay muchos humanos en el mundo. Quizá los que tienes ahora cerca no lo estén por mucho tiempo. Recodar es doloroso... Pero olvidar lo es más.

Cultívate. Eres mujer y de clase baja. La educación es nuestra mejor arma. Aprende, pregunta, indaga, descubre, investiga, reseña, compara, lee. Imprégnate de cultura.

Documéntalo todo, absolutamente todo. Palabras, fotografías, garabatos. Emociones, personas, lugares, instantes. Todo pasa y todo pasa rápido. No debes dar nada por hecho. Documenta todo lo que vivas. Somos lo que recordamos. Deja pruebas de que tú, una simple humana más, has existido. Tus palabras son la huella que quedará de ti en el mundo una vez seas humo, polvo, nada.

Carnation, Lily, Lily, Rose, John Singer Sargent

Billet-doux

13.2.16

When I wrote my first alphabet I was amazed at all the power that a single crayon had.

When I wrote my first maths problem and I met all those numbers for the first time I realized that they only made sense inside my head and I wondered why did I have to think of a two if I raised my index finger and my thumb.

When I wrote my first poem something was born inside myself. It was a storm because it was sharp and unclear. It was an ocean because it was deep and dark. I guess it was just myself after all, with all the darkness and sharpness I have ever dared to wield.

When I wrote my first love letter I discovered that time was fleeting and that people hurt. I thought I would find a way to stop time and I thought I would figure all this suffering out. When I wrote my first love letter I learned to say goodbye, because my first love letter was also my last one.

16 y/o manifesto

17.9.15

it's not necessary to possess all that you love

learn to forgive, but also to let people go

develop your inner world, educate yourself, get rid of ignorance, absorb culture and wisdom

don't fall into hypocrisy, foolishness, victimism

some of the best people you'll ever meet will be unreachable for you, and you'll have to either learn to live that way, without the assurance of their presence, or have the discipline to let them behind and move on

things are temporary, and this can either be great for painful circumstances or painful for great circumstances

you have the right to be sad or to feel pain, even if this thing you're worried or upset about won't matter in ten years, even if someone else has it worse

sometimes people cannot stay for ver long, and we have to be thankful for the brief period of time they are allowed to be near us. we have to appreciate all the changes (even if subtle) and the new perspectives they brought into our lives, because even if we don't ever see them physically again, we will always have the wisdom, the memories, the lessons

you don't have to act a certain way just because. you shouldn't let anyone or anything define you, instead, create your own concept of yourself

remember that it's okay if you're not like the rest of the world. sometimes, being part of the outcast lets you notice all the things that the rest of the world cannot notice by themselves

be yourself. allow yourself that simple pleasure, not acknowledged enough but oh so lusted for by people for whom it's just "too late"

also, remember that it's almost never "too late". maybe you can still take up that hobby that everyone disapproved of, or tell that teacher how much he or she influenced you, or explain that friend how much he or she means to you, or whisper your grandma one last "i love you", or follow the dream you've had ever since you were a child. lost chaces would eventually become new chances, if only we had the courage it takes


Os preguntaréis qué es esto. Pues bien, ni yo misma lo sé. Tal vez son consejos que daría a mis futuros hijos. Tal vez son cosas que desearía haber sabido antes de actuar de cierta forma en el pasado. Tal vez son pequeños pensamientos que he tenido a lo largo de este verano... No estoy segura de cuándo escribí la primera frase o de cuándo escribí la última. Debe de haber al menos un par de meses entre ellas. De todas formas, creo que este texto es algo así como todo lo que he aprendido durante el año que tuve (y aún sigo teniendo, pero no por mucho tiempo) dieciséis años. Creo que cada fragmento resume todas las cosas que debí haber sabido en el pasado y que, incluso habiéndolas escrito, aún no sigo al pie de la letra. 

Total, que me dejo de rollos.

Esto es todo. :D

Segundo de bachillerato

2.9.15

Untitled
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Para mí, septiembre siempre ha sido un mes raro. Septiembre es el mes de los comienzos. Comienzan las clases, comienza el otoño, y yo comienzo un nuevo año.

Nunca me ha gustado mucho mi cumpleaños. No me gustaba el hecho de invitar a mis amigas a casa para celebrarme a mí. De pequeña siempre tenía miedo de que nadie fuera a venir a mis fiestas, o de que si venía alguien se fuera a aburrir. Tampoco me gustaba lo de celebrar porque sí, que mis padres me forzaran a reunir a unas cuantas personas incluso si a mí no me apetecía.

Por otra parte, llega el frío, la lluvia, los días nublados. Vuelves a usar pantalones largos, jerséis, bufandas. Duermes con cinco mantas por las noches. En otoño el café sabe mejor que en verano. Qué queréis que os diga, adoro el otoño.

También están las clases. La mayoría de principios de septiembre los he vivido aterrada, imaginando todas las malas situaciones que estaría pasando en clase en tan sólo unas semanas. Hablar en público. Ver a gente que no me gusta. Hacer presentaciones orales. Estudiar asignaturas que no me entusiasmaban. Quedarme sola.

Septiembre siempre ha despertado en mí sentimientos confusos. Y este año no iba a ser la excepción.

No sé muy bien qué quiero decir con esta entrada ni de qué manera voy a hacerlo. Me convendría empezar por dejar las cosas claras. Este es mi último curso del instituto, y no tengo la mínima idea de qué pasará después.

El instituto ha sido el lugar donde he vivido algunos de los peores momentos de mi vida, pero puede que también algunos de los mejores. Comencé primero de bachillerato pensando que sería un año horrible, porque razones no me faltaban. Me llevé una grata sorpresa al comprobar que primero se convertiría en el mejor curso de todos. Y no es que faltaron los malos momentos. Es verdad que conocí a un par de personas muy especiales. Que aprendí mucho. Aprendí sobre historia, sobre la sociedad, sobre arte, sobre matemáticas, sobre idiomas, sobre literatura, sobre los humanos y sobre mí misma. Pero aprendí cosas sobre mí misma que desearía no haber descubierto. Dentro de mí hallé nuevos miedos y nuevas ansiedades.

Esos miedos y ansiedades son de lo que quiero hablar en esta entrada.

Empieza segundo de bachillerato, y con él se desencadenan ante mí preguntas a las que tengo que responder y opciones que debo escoger. Delimitar caminos y marcarme un plan nunca ha sido mi talento, pero ahora me veo obligada a ello.

Mi problema más inmediato es el Treball de Recerca, esa molestia normalmente odiada por todos los alumnos de Catalunya. Partiendo de la base de que sólo tengo dos páginas y media escritas y que, al intentar ponerme a hacer algo de verdad, me bloqueo y me siento incapaz... Creo que con eso lo digo todo. Ni siquiera quiero hablar de la exposición oral para ahorrarme algún disgusto mientras puedo.

Una vez me libre del Treball de Recerca y crea que puedo respirar libremente por un tiempo es cuando entra en escena la selectividad. Y antes de las PAU tengo que responder otra pregunta. ¿Qué voy a hacer? O tal vez... ¿qué quiero hacer? Aunque igual me conviene ¿qué soy capaz de hacer?

Supongo que la opción escogida por defecto para la mayor parte de los estudiantes es, apenas terminar bachillerato, ir a la universidad. He pensado un poco en tomarme un año sabático, pero me asusta un poco la idea de "perder tiempo".

Después está aquello que no se puede decidir en un solo curso, o en cinco años, o diez o quince (o igual algunos afortunados sí pueden). Decidir qué harás con tu vida.

Al comenzar primero de bach tenía bastante claro que me haría Publicidad y Relaciones Públicas o bien Comunicación Audiovisual. Pero entonces vi la luz y descubrí un grado llamado Llengües i Literatures Modernes. Entonces me debatí entre hacer algo que me apasionaba, como lo eran (y son) los idiomas y la literatura, o hacer algo que prometía, tal vez, un "mejor" futuro, pero que no me gustaba tanto como lo otro. Ahora me decanto más por alguna filología que Publicidad, la verdad. ¿Pero qué pasa si me estoy equivocando, de la misma forma que me equivoqué con Publicidad?

Seguro que esperáis que llegue a alguna conclusión inteligente que me asegure una vida cómoda y feliz. Lo cierto es que después de escribir este tochazo sigo con la mínima idea de qué hacer. Por ahora intentaré sobrevivir este mes y llegar a octubre entera.

Supongo que estas mini crisis existenciales las ha tenido todo el mundo. Decidme, ¿estáis teniendo o habéis pasado ya por una?



Mis hábitos de lectura

28.8.15

¡Buenos días!

He visto este tag en varios blogs, pero fue en este que me decidí a hacerlo yo también. Así que nada, espero que quede interesante.



¿Tienes un lugar específico para leer en tu casa?
No soporto leer con ruido, así que normalmente leo en mi habitación. Específicamente, en mi cama. Si no, en la silla de mi escritorio.

¿Marca páginas o una hoja de papel al azar?
Si tengo algún marga páginas a mano, entonces lo uso. Pero como no suelo tener muchos y cuando los tengo los pierdo, la mayoría de las veces utilizo cualquier otra cosa: un ticket del tren, un ticket de compra, alguna foto pequeña, una etiqueta de ropa.

¿Puedes parar de leer o tienes que detenerte luego de un capítulo o un determinado número de páginas?
Me gusta dejar de leer justo al acabar un capítulo o una sección, pero si de repente tengo sueño y aún no he acabado ese capítulo, prefiero dejar la lectura en ese punto a seguir leyendo sin enterarme de nada.

¿Comes o bebes mientras lees?
No soporto las miguitas o las cosas que se pegan a las páginas de los libros, pero a veces desayuno o meriendo mientras leo un libro. Este verano, por ejemplo, me he acostumbrado a beber una taza de café mientras leo por las mañanas.

¿Ves televisión o escuchas música mientras lees?
No. Si voy a hacer alguna cosa que requiera concentración, prefiero dedicarme sólo a una. Si escucho música, intento no hacer nada más y meterme de lleno en ella. Si leo, me es mejor leer sin ninguna distracción.

¿Un libro a la vez o varios al mismo tiempo?
Un libro a la vez. Más que nada porque temo olvidarme de los detalles de un libro que no he acabado si encima estoy leyendo otro en el mismo momento.

¿Leer en voz alta o en tu cabeza?
Prefiero leer en mi cabeza, aunque depende del momento. A veces me sorprendo a mí misma susurrando las palabras a medida que leo. Pero si estoy leyendo en inglés y estoy sola en casa, a menudo intento leer en voz alta para mejorar mi pronunciación.

¿Alguna vez lees páginas adelantadas o te saltas algunas?
No me gusta leer páginas adelantadas o hacerme spoilers a mí misma, pero tengo la odiosa manía de desviar la mirada unos párrafos después de lo que estoy leyendo. Hago eso cuando estoy ansiosa por saber qué va a pasar. Y sobre saltarme páginas, no me gusta hacerlo porque siento que es "traicionar" a un libro.

¿Romper el lomo o dejarlo como nuevo?
Siempre he sido una maniática cuidando el aspecto de mis libros. Pero últimamente he decidido relajarme un poco. Así que si se me rompe el lomo, no me alarmo. Aunque si hay algo que me hace enfadar es que sólo se haga una pequeña línea en el lomo.

¿Escribes en tus libros?
Como ya he dicho en la pregunta de arriba, soy muy maniática con mis libros. Hasta hace unos cuantos meses me hubiera cortado una mano antes de escribir en un libro. Pero hace poco cogí la costumbre de subrayar frases a lápiz, o incluso escribir alguna cosa en los márgenes de las páginas. Eso sí, a lápiz, nunca a boli. Aún no he llegado a ese nivel.




35 cosas sobre mí

18.8.15

  1. Soy fácilmente conquistable con libros, pizza, perritos, café o chocolate.
  2. Mi desayuno favorito es café o plátano con yogur griego y miel.
  3. No concibo la vida sin tener el pelo largo.
  4. Idealizo demasiado a las personas que conozco y luego me apego a la idea que tengo sobre ellas.
  5. Soy compradora compulsiva de libretas y de chocolate.
  6. Me apasionan las letras y todo lo relacionado con ellas: la literatura, los idiomas...
  7. Leer y escribir son de las cosas más importantes e imprescindibles de mi vida.
  8. Soy demasiado tímida, sensible y melancólica.
  9. Me da ansiedad básicamente todo.
  10. Estoy enamorada de Barcelona.
  11. De pequeña quería ser comadrona. Ahora no tengo ni idea.
  12. Me encanta ir en tren y en metro.
  13. Creo que soy demasiado emocional.
  14. Me gusta el olor a vainilla y a libro nuevo.
  15. No se me da bien hablar o escribir sobre mí.
  16. Si pudiera ser alguna cosa a pesar de mi personalidad, sería profesora. El hecho y concepto de educación me fascinan.
  17. Me "cuesta" considerar un libro o película como favorito porque siento que eso, de alguna manera, me compromete.
  18. Adoro el arte en todas sus formas.
  19. Me gustaría saber muchos idiomas. Ahora mismo estoy aprendiendo alemán por mi cuenta.
  20. El inglés tiene algo que me encanta... Es mi idioma preferido.
  21. Me gusta recopilar palabras, ya sea por su fonética, significado o etimología.
  22. Para algunas cosas tengo más memoria de la que me gustaría. No es agradable recordar cada pequeño detalle de cada situación.
  23. Me gustan mucho las películas de Quentin Tarantino.
  24. Esta vez no tengo miedo de decir que una de mis series favoritas es Friends.
  25. Adoro el frío, el otoño, la lluvia, el invierno.
  26. Desde pequeña escribo diarios. Hace unos tres o cuatro años que lo hago "en serio", aunque no me gusta considerarlo un diario.
  27. La música es una pieza muy importante de mi vida.
  28. Creo que todas las personas merecen respeto, libertad, educación y equidad.
  29. La comidas que más me gustan son la pizza, el durum y la lasaña.
  30. Me encantan la fotografía y el cine.
  31. Podría sobrevivir con uno o dos vasos de agua al día. Bebo muy poca agua.
  32. Me encanta comprar ropa aunque detesto tener que probármela en las tiendas.
  33. Mataría por saber dibujar bien. Y cantar. Y bailar.
  34. Adoro los mercadillos de segunda mano y los objetos antiguos.
  35. Tengo miedo a las arañas, la soledad, hablar en público y a no tener nunca privacidad.

Supongo que, después de seis meses con el blog, ya era hora de contar algunas cosas sobre mí, ¿no?



Crónica del día que salí de casa con un tobillo medio torcido y un corazón bastante roto (parte dos)

13.8.15

parte uno aquí

Recorro la Avinguda Meridiana y compro agua y un zumo en un supermercado. Cojo el metro en la parada Marina. Seguramente me quedaba más cerca Arc de Triomf, pero me apetecía ir en metro y por eso fui a una parada que estaba más lejos. Me bajo en Universitat. Recorro la calle Joaquin Costa. No sé qué me pasa hoy, pero no tengo suerte encontrando tiendas. Doy vueltas de más y acabo pasando dos veces por más de un sitio. Cruzo la plaza del MACBA. Menuda tortura, pienso mientras me derrito del calor que hace allí. Por casualidad encuentro La Central. Creo que toparme con esa tienda fue un regalo del cielo o algo así, después de haber intentado encontrar como cinco tiendas y fracasar en todos mis intentos.

Paso por la calle Canuda y entro a uno de los H&M de Portal de l'Àngel. Busco un pantalón cualquiera y voy a un probador. Me siento en una silla y, por fin, respiro un poco más tranquila. Me miro en el espejo. Virgen santa, menudos pelos llevo. No tengo coleta. Me enrosco el pelo sobre sí mismo y encajo la punta bajo el moño. Tener el pelo largo no es muy rentable, pero al menos puedo hacerme un moño sin necesidad de una coleta, aunque luego el moño en cuestión mida lo mismo que una pelota de fútbol. Saco el pantalón que traje de la percha y salgo, y así no parece que he entrado al probador solo para sentarme cinco minutos. Voy a un par de tiendas más. Nada interesante. Bueno, sí. Me compro dos camisetas en Pull&Bear. Entro a Milagritos, un bar, y pido un café. Me gusta este lugar porque, con el café, te dan pequeños trozos de chocolate negro con aceite de oliva por encima. Sí, yo también puse cara de asco cuando lo vi, pero una vez lo pruebas... Está delicioso.

Pongo rumbo a Ribes&Casals. Necesito una tela para tapizar la silla de mi escritorio. Un hombre que trabaja allí me mira raro. Acabo comprando una con estampado houndstooth en color gris y blanco.

Me duelen las piernas y los hombros y la espalda. También siento un dolor extraño cuando muevo el tobillo. Tengo mucho calor. Estoy sudando. Y, aun así, no desearía estar en otro sitio. Bueno, igual otros cinco minutos en el probador fresquito de H&M no me vendrían mal. Pero supongo que se me entiende. Sólo me hacía falta venir a Barcelona para sentirme un poco mejor. De repente puedo respirar y sentir que me llega suficiente aire a los pulmones. Puedo pensar y no preocuparme en estar perdiendo el tiempo. No tengo ganas de desaparecer ni de llorar. No estoy enfadada, furiosa o de malhumor. No sé lo que tiene esta ciudad, pero espero que lo siga teniendo siempre.

Me dirijo hacia la estación. Miro el reloj. He perdido el tren de y 38, así que ahora he de esperar veinte minutos. Entro a Zara por el hecho de que hay aire acondicionado. Pensando que voy justa de tiempo, me doy más prisa de la que puede soportar mi cuerpo. Una pareja me detiene y me preguntan dónde queda la Pedrera, si pallí o palláPallá, respondo yo. Atravieso milagrosamente el típico cúmulo de turistas de Casa Batlló y no me clavan ningún palo selfie en el ojo por los pelos. Todavía faltan como ocho minutos para el tren. Perfecto. Justo lo que yo quería, esperar bajo el sol un buen rato.

Estoy esperando el tren. El andén está rebosando de gente. Por suerte, la mitad de las personas se suben a un tren con destino a Tortosa y el lugar se descongestiona un poco. Me siento en un banco. Una chica a mi lado abre un libro y se dispone a leer. Con sutileza y discreción intento leer algunas palabras de las páginas para ver de qué libro se trata. No consigo identificarlo.

Llega mi tren y subo en él. Ha llegado como diez minutos tarde. Date prisa para eso.

Leo un poco. Lucho para no quedarme dormida. Miro por la ventana. Pero, en general, pienso. He hecho lo posible por no dejar esa sensación de tranquilidad y paz en Barcelona. Espero tenerla conmigo todavía un tiempo más.

Intento hacer el camino estación-casa lo más largo posible. En cuanto llego a casa me derrumbo en una silla. Me doy una ducha. Sigo pensando un poco más.

Estos días... No sé, he tenido miedo. Miedo de que las cosas cambien. Miedo de que las cosas empeoren. Miedo de que las cosas se queden así para siempre. Pero las cosas están cambiando. Las cosas están empeorando. Las cosas... Bueno, si están así ahora mismo, ¿quién me asegura que no lo seguirán estando siempre?

No sé con qué propósito escribo esto. En realidad no creo que deba publicarlo. Creo que es muy aburrido de leer. Pero siento que debo escribir. Que debo escribirlo. No sé si lo que siento en este momento es una fase, o este será mi estado durante los próximos tres años. De todas formas, siento que debo documentar lo que siento y pienso y todo eso. Incluso si es un tostón, es mi tostón. No pretendo que a nadie le guste. Pero es necesario para mí escribir...




Crónica del día que salí de casa con un tobillo medio torcido y un corazón bastante roto (parte uno)

7.8.15

Puedo contar con los dedos de una sola mano las veces que he sonreído estos días. O las veces que he reído. O las frases que he dicho. Las cosas no están saliendo bien. Bueno, directamente no salen. Despertarme por la mañana es un suplicio. Intento no dormir hasta muy tarde, porque luego por las noches me cuesta dormir y entre los torbellinos de pensamientos (normalmente negativos) y el calor y el hambre y el saber que en la nevera me esperan dos tipos diferentes de pastel (fue el cumpleaños de mi hermano a principios de mes)... Lo dejaré en que no es fácil. Y no solo me cuesta despertarme y me cuesta dormirme. Las horas que pasan entre una acción y la otra son difíciles también. Por eso pensé que me vendría bien pasar un día sola. Fuera y lejos de casa. Sin padres o hermanos o caras conocidas de por medio. Ya he dicho que las cosas no me van bien. Tenía un plan y se canceló, pero aun así decidí que no tenía que dar por perdido el día. Y, por una vez en mucho tiempo, la decisión que tomé fue acertada.

Me despierto y recuerdo el dolor que tengo en el tobillo. No creo que me lo haya torcido ni nada. Seguramente fue un mal movimiento que hice yendo en long ayer. De todas maneras quiero salir. Bebo un café más amargo de lo normal y como unas sosas galletas. Les pongo mermelada de melocotón por encima. La mermelada no tiene sabor a nada. Supongo que es el precio que pagas por una mermelada baja en calorías y en azúcares. Me visto. ¿Voy con demasiada carne al aire? No es que me importe. Estos días pienso mucho en eso. En el cuerpo humano y tal. Para mí enseñar cuerpo no significa mucho, pero en el momento en que significa algo para la persona que tengo en frente comienza a significar algo para mí. Ni siquiera sé si lo que he escrito tiene sentido.

Meto algunas cosas esenciales en mi bolso. Sé que no acabaré usando el 90% de ello, pero aun sabiéndolo meto un par de kilos de cosas más, por si acaso. Dos libros, mi journal, mi libreta de cosas, mi libreta de cuando me da por escribir y temo que se me olvide luego, mi cámara analógica, mi cámara digital, los objetivos para el móvil, las gafas de ver, el dinero, los tickets para el tren, bolis y lápices.

Salgo. Solo con cerrar la puerta de mi edificio siento que puedo respirar un poco más libre. Incluso si fuera hace el suficiente calor como para hervir macarrones sin necesidad de fuego. Camino. Sé que llegaré tarde. Sorprendentemente, no llego tarde. Es decir, llego a la hora que se supone que sale el tren, pero todos sabemos cómo de puntual es el servicio de Renfe. Subo al tren. Se está bien allí sentada. Sola. Tranquila. En silencio. Decido llenar el silencio con música. Me pongo los auriculares. Dios, cómo no descubrí esta canción antes, pienso mientras escucho Don't Speak. Tal vez haya una razón por la que no conocemos la existencia de ciertas cosas hasta un momento determinado. Escucho I Giorni. Imagino que estoy tocando un piano invisible. Intento no pensar en qué piensa la gente que me ve agitar y mover los dedos aparentemente sin motivo.

Bajo del tren en Passeig de Gràcia. Sufro un poquito cuando el tren arranca y hace corriente de aire. Intento que la falda no se me levante mucho. Hago transbordo y decido ir hasta Fontana. Un plan un poco improvisado. Intento llegar hasta una papelería que descubrí por internet. Maldita miopía. Maldito sol. Es que si me pongo las gafas de ver, seguiré sin ver a causa del sol. Y si me pongo las de sol, seguiré sin ver gracias a la miopía. Dilemas míos. Intento orientarme con mi vista borrosa, un calor infernal y Google Maps. ¿Necesitas ayuda?, me pregunta un hombre calvo con un gorro extraño. Veloz y automáticamente respondo no, gracias. Sonrío un poco. Intento parecer tranquila. Claro que necesito ayuda.

Empiezo a cansarme. No encuentro la maldita papelería. Ya estoy en Travessera de Gràcia. ¿Dónde coño está? Resulta que ya me he pasado del número en donde se suponía que debía estar. Me paro de repente, bajo la atenta mirada de un farmacéutico. Decido olvidarme de la papelería. Me pongo rumbo a Passeig de Gràcia. Consigo llegar a la parada de metro de Diagonal. Llego a mi destino. Genial, la siguiente tienda a la que quería ir está cerrada. Doblo una calle hacia la derecha y bajo tres calles por Rambla Catalunya. Entro a Muji y me pierdo en un pequeño paraíso de blocs de notas, libretas, bolígrafos, y demás.

Hello, sorry, escucho. Un grupo de cinco personas mayores con un acento que no identifico me piden ayuda para usar una cabina telefónica. Uno de ellos intentaba hacer una llamada con solamente cinco céntimos. Pobre ingenuo, pienso, aunque no es que tampoco tenga mucha idea de cómo usar una cabina telefónica. Al principio la cabina no parece funcionar. I don't think this works, les digo. Al final me despido.

Descubro una nueva tienda. No recuerdo haberla visto nunca. Veo ciertas cosas que me gustan. Tazas, libretas, libros y llaveros con el estampado de panots. Decido comprar un llavero. Al fin y al cabo, no son tan caros. Hay mil libretas. Voy a la sección de Moleskine y lloro por dentro al ver las city notebooks y pensar que son carísimas. Cojo dos libretas de unas marcas que no conozco. Sé que necesito una nueva para reemplazar mi journal, aunque aún tengo para un par de meses. Me decanto por una estilo cartoné.

Doy unas cuantas vueltas. Paso cerca de las puertas del Corte Inglés e intento no encariñarme mucho con el aire frío que sale disparado de ellas. Sería curioso si me bajara la regla ahora mismo, teniendo en cuenta que no tengo compresas, pienso sin venir a cuento. Ja, tan solo espera a llegar a casa luego y a ver la sorpresita que te espera. Recorro una parte de Via Laietana. Encuentro esa empanadería argentina que me recomendó una vez mi madre. Compro dos empanadas.

Me encuentro en el Parc de la Ciutadella. Hoy estoy hecha toda una turista. Me paseo por él unos largos minutos bajo el insoportable sol de las dos del mediodía en busca de un banco apartado y a la sombra. Veo a varias personas sentadas solas, ya sea en un banco o bajo la sombra de un árbol. Escuchan música o leen. Me siento un poco más tranquila al ver que no soy la única que hace eso. Escojo un banco cerca de la fuente. Hay un par de palomas con bultos en los ojos que no deben ser muy sanos. Muevo un poco los pies para espantarlas. Se acerca un pajarillo verde muy curioso que no para de píar. O graznar, mejor dicho. Me como las dos empanadas y una paloma con los ojos rojo sangre me mira con algo de envidia. Saco un libro y me pongo a leer. Mi plan era quedarme allí un buen rato, pero el sol está bajando y me empieza a calentar las piernas. Me marcho, en parte por el sol y en parte por las espantosas palomas con bultos raros y ojos rojos. Leo un poco más en un banco de fuera del parque. Tenía ganas de escribir en mi journal y al final no lo he hecho. Me daba vergüenza sacar una libreta grande como un tablero de Monopoly en medio de la calle. Bueno, la libreta no es tan grande. Lo que es grande es mi idiotez. ¿Ves? Si es que siempre acabo llenando el bolso de cosas que no uso.


He decidido publicar esta entrada en dos partes, ya que me ha quedado extremadamente larga.

También he decidido que debería decidirme por dejar de utilizar tanto el verbo decidir.



Perspectivas para los 97 días de verano

11.6.15

Si tenemos en cuenta que no soporto el calor y que siento una extraña mezcla de terror y ansiedad al pensar en todo el tiempo libre que tengo durante los próximos tres meses, podemos afirmar que no será un verano precisamente... bueno. Lo sé porque, en realidad, todo ese tiempo libre pronto se verá rodeado de un montón de faena que tengo para hacer un trabajo. Mejor dicho, el trabajo. Vivo en Catalunya y nos toca hacer el Treball de Recerca. Qué se le va a hacer.

A parte de ese pequeño asunto del trabajo, también tengo pensado hacer otras cosas.

Para comenzar, me gustaría documentar los detalles del día a día. No tengo que esperar a hacer algo realmente grande para sacar la cámara a la calle o, sencillamente, usar la cámara del móvil. Además, quiero escribir. Escribir mucho. Registrar y apuntar las pequeñas cosas que hago diariamente. Escribir más en mi(s) libreta(s). Escribir páginas sobre aquello que siento, aunque desgraciadamente mi mente no siente con palabras que existan y eso dificulte aún más la labor. Escribir todo aquello que nazca de mí. Acogeré cualquier frase, incluso los versos son bienvenidos.

Otra cosa que debí haber empezado a hacer en veranos anteriores es ver películas. Ahora que los días parecen durar cuarenta y ocho horas cada uno, puedo comenzar a descubrir buenas películas. Oh, y también tengo que ver algunas series. A principios de año, creo recordar, decidí ver todos los capítulos de Friends en orden, temporada por temporada. Para este verano aún me quedan cuatro enteritas.

Algo que he retomado con muchas ganas son los idiomas. Durante el curso no he tenido mucho tiempo de ponerme de verdad a aprender, pero este verano he decidido dedicarme a ello de verdad. Mi prioridad es el alemán, aunque también intentaré practicar algo de francés. 

Mi lista de cosas por hacer estas vacaciones es algo extensa, así que sólo añadiré una cosa más: leer muchos libros. Ahora mismo estoy viviendo una temporada en la que no tengo especial interés por ningún libro y avanzo una página cada media hora. Espero poder cambiar esto pronto. Por ahora, estos son los libros que tengo por leer este verano.

El umbral de la eternidad de Ken Follett. Esperé todo el verano pasado a que saliera, y aun así no pude comprarlo debido al precio y a que los dos libros anteriores de la trilogía los tenía en edición bolsillo. Desconozco la razón por la que han de pasar años, incluso siglos, antes de que un libro tenga su edición bolsillo, así que cuando vi una edición nueva de tapa dura en un puesto de Sant Jordi, en Barcelona, el pasado abril, tuve que comprarla, porque sólo me costó cinco o seis euros.

La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín". También lo conseguí en Sant Jordi.

Rojo y negro de Stendhal y Papá Goriot de Honoré de Balzac. Tenía ganas de leer algo de literatura francesa, y estos dos los recomendó Emy en uno de sus videos.

Azul y Cantos de vida y esperanza de Rubén Darío. Este lo compré porque, junto a los dos de arriba, me salía más barato. Dejando de lado los motivos económicos, también tengo ganas de leer algo de poesía.

El extraño caso de Dr Jekyll y Mr Hyde de Robert Louis Stevenson. Las novelas policíacas, de intriga, de misterio, de terror y todas esas cosas son lo último que leería. No sé exactamente si Dr Jekyll y Mr Hyde pertenece a esos cuatro géneros, pero tengo entendido que la cosa va por ahí. En principio, este libro iba a ser un regalo, pero al final acabé quedándomelo y comprando uno diferente para regalar.

On the shortness of life de Séneca. Nunca he sido muy de leer filósofos, pero recientemente me he interesado por Séneca y he leído un par de cosas que ha escrito. Este libro lo compré por puro capricho, ya que el día anterior ya había gastado dinero en libros. Pero bueno, esperemos que valga la pena.


Ha quedado una entrada más larga de lo que pensaba. Sé que no escribo hace un montón, pero intentaré publicar más este verano.

¡Hasta pronto! (espero)



Obsolescencia

1.4.15





Escuché una vez en algún sitio que apuntar lo que sueñas por la noche ayuda a soñar de manera más lúcida y viva. No sé si la culpa la tiene el hecho de haber empezado a hacerlo, pero esta última semana he soñado cien cosas diferentes cada noche (o casi). Tal vez mis sueños sólo son el reflejo de lo que estoy viviendo. Me ha sido bastante difícil intentar descansar por las noches mientras mi cabeza creaba tantos

sonidos y

  silencios,

    luces y

      sombras,

        personas que conozco y

          espectros que jamás he visto.

A parte de todo este ajetreo nocturno, mi vida diurna sigue siendo bastante sencilla pero caótica. Últimamente no tengo ganas de hacer nada más que sumergirme en mis libretas y papeles y palabras. Tal vez todo lo que escribo ahora en unos años perderá el sentido, pero me gusta pensar que nada de lo que siento y pienso caerá en el olvido mientras haya un papel en algún lugar que demuestre su existencia.